Con Chile atravesado en la garganta, estuvimos ahí. A cada instante, por turnos, reportando lo poco que se sabía, al lado de nuestros afectos en modo virtual y automático para desesperar menos.
¡Hoy y siempre por la vida!
¡Fuerza a los que se levantan y se reconstruyen, Dios aprieta pero no abandona!
