domingo, 17 de febrero de 2013
miércoles, 6 de febrero de 2013
martes, 1 de enero de 2013
| Invente, intente... Haga del 2013 un año diferente
¡Viva la diferencia!
Gabriela Ichaso Elcuaz
Ser indiferente a lo que sucede alrededor es un síntoma de decadencia del
ser humano. Sin embargo, no es un mal de la posmodernidad como se comenta por
ahí, sino parte de los ciclos de la vida de la humanidad y la cuestión tiene
mucho que ver con el enfoque que damos a nuestro propio día a día, a nuestra
familia, a nuestra relación con el mundo.
Las malas noticias son parte del escenario y, mayormente, superan a
cualquiera: una buena decisión es ponerlas en su justo sitio, alejadas de la
terapia negativa de colgarnos de ellas para quejarnos al unísono por no
desentonar y para descargar en el lamento, nuestra incapacidad de tomar las
riendas de la conciencia y actuar en consecuencia.
Las manos que ayudan son más nobles que los labios que rezan, leí. A Dios
para agradecer antes que para pedir y empecemos el día con los cambios en
nosotros mismos y nuestras acciones, sembrando mechitas de que es posible
hacerlo, esparciendo entusiasmo, aprendiendo más para corregir lo que creíamos
saber y estaba errado o para mejorar lo que supimos y nos faltaba ese algo para
hacerlo.
Quejémonos menos, escuchemos más, dejemos de desearle suerte al que se
anima y comprometámonos con la suya, con alguna o muchas causas para caminarlas
sumándonos hasta lograrlas o hacer huella para otras nuevas y empezar de nuevo
con las que faltan.
Critique las ideas y proponga otras. Juzgue menos a las personas y si
denuncia, que sea ante quien corresponda, argumente, siga el trámite, llegue a
una conclusión y también hágala saber en la misma dimensión que difundió
aquella.
Coma menos, aliméntese más; si no le gusta el ejercicio, no sufra y tampoco
mande a nadie a hacer lo que usted puede:
camine a la cocina, a la tienda de la esquina, a dar la vuelta a la
manzana.
Ande más su barrio, el abierto obviamente, y conozca a sus vecinos,
volvamos a saludar, a salir a la acera a la mañana temprano o al final de la
tarde, a barrer o a mirar el ocaso del sol.
Apague la tele, especialmente a la hora de los programas que cambian la
comunicación familiar por el silencio horroroso de ver y escuchar dramas y
tragedias fuera de contexto. Infórmese mejor, de personas o textos de firma
conocida, creíbles.
Haga su propia lista. Cambie para fortalecer sus valores y su razón de ser.
Quien no cambia, muere.
Invente, intente: ¡Haga del 2013, un año diferente!
| twitter / gabitadelsur |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

