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martes, 1 de enero de 2013

| Invente, intente... Haga del 2013 un año diferente


¡Viva la diferencia!


Gabriela Ichaso Elcuaz

Ser indiferente a lo que sucede alrededor es un síntoma de decadencia del ser humano. Sin embargo, no es un mal de la posmodernidad como se comenta por ahí, sino parte de los ciclos de la vida de la humanidad y la cuestión tiene mucho que ver con el enfoque que damos a nuestro propio día a día, a nuestra familia, a nuestra relación con el mundo.

Las malas noticias son parte del escenario y, mayormente, superan a cualquiera: una buena decisión es ponerlas en su justo sitio, alejadas de la terapia negativa de colgarnos de ellas para quejarnos al unísono por no desentonar y para descargar en el lamento, nuestra incapacidad de tomar las riendas de la conciencia y actuar en consecuencia.

Las manos que ayudan son más nobles que los labios que rezan, leí. A Dios para agradecer antes que para pedir y empecemos el día con los cambios en nosotros mismos y nuestras acciones, sembrando mechitas de que es posible hacerlo, esparciendo entusiasmo, aprendiendo más para corregir lo que creíamos saber y estaba errado o para mejorar lo que supimos y nos faltaba ese algo para hacerlo.

Quejémonos menos, escuchemos más, dejemos de desearle suerte al que se anima y comprometámonos con la suya, con alguna o muchas causas para caminarlas sumándonos hasta lograrlas o hacer huella para otras nuevas y empezar de nuevo con las que faltan.

Critique las ideas y proponga otras. Juzgue menos a las personas y si denuncia, que sea ante quien corresponda, argumente, siga el trámite, llegue a una conclusión y también hágala saber en la misma dimensión que difundió aquella.

Coma menos, aliméntese más; si no le gusta el ejercicio, no sufra y tampoco mande a nadie a hacer lo que usted puede:  camine a la cocina, a la tienda de la esquina, a dar la vuelta a la manzana.

Ande más su barrio, el abierto obviamente, y conozca a sus vecinos, volvamos a saludar, a salir a la acera a la mañana temprano o al final de la tarde, a barrer o a mirar el ocaso del sol.

Apague la tele, especialmente a la hora de los programas que cambian la comunicación familiar por el silencio horroroso de ver y escuchar dramas y tragedias fuera de contexto. Infórmese mejor, de personas o textos de firma conocida, creíbles.

Haga su propia lista. Cambie para fortalecer sus valores y su razón de ser. Quien no cambia, muere.

Invente, intente: ¡Haga del 2013, un año diferente!



| twitter / gabitadelsur |


martes, 2 de agosto de 2011

╰☆ POSTALES ☆╮proximamente... Un nuevo producto editorial de Idearia

Volar y soñar, mariposas de colores, huellas a su paso...