| Dr. Douglas Villarroel y Chemita, su compañera de toda la vida |
Muchas veces, cuando nos vemos afectados por alguna enfermedad seria o incurable, una de las primeras preguntas que se nos viene a la mente es: ¿por qué yo?
En realidad las enfermedades aparecen en el momento menos pensado, a cualquier edad, y a cualquier persona. Eso, me costó entender a mis 13 años, cuando por primera vez escuché que estaba enfermo de los riñones y que tenía que comer sin sal para no hincharme.
Quince años después, a los 28 años, me enfrenté a uno de los eventos más importantes y decisivos de mi vida: el transplante renal.
El trasplante es una alternativa de vida posible cuando todas las puertas se cierran.
La capacidad de sufrimiento que uno tiene, se agiganta en proporción al amor por la vida que uno lleva consigo.
Hoy, ¡celebro la vida!
Hoy cumplo 17 años de haber recibido una segunda oportunidad de vivir mediante el trasplante de riñón, y me invade un sentimiento mixto de alegría y nostalgía. Muchas cosas maravillosas se han dado a lo largo de estos 17 años. Mis hijos Diego y Susan llegaron 7 y 10 años después de mi trasplante, si yo no hubiera tenido la oportunidad de vivir… ellos tampoco, por eso he participado en su educación con pasión y felicidad.
Mi familia ha sido en todos estos años, el pilar fundamental de mi vida, ellos, que siempre estuvieron ahí, en los momentos difíciles y en los momentos alegres, en los momentos de enfermedad y de salud, a ellos les debo mis dos vidas, la de antes de mi transplante y la de después. He tenido el privilegio de conocer gente maravillosa, hacer nuevos amigos y compartir con los amigos de siempre, doy gracias por ellos porque son mi familia extendida. He tenido la oportunidad de recorrer el mundo, compartiendo con un sinnúmero de personas y conocer lugares inimaginables. Han habido familiares, amigos y pacientes mios que se han ido de este mundo y que han dejado un enorme vacío en mi.
Al reflexionar sobre todos estos maravillosos seres humanos que han pasado por mi vida, me doy cuenta que cada uno de ellos ha dejado una huella profunda en mí y que estoy hecho de pequeñas piezas de todos y cada uno de ellos. Siento que ahora soy más por ellos, y sería menos si no hubieran tocado mi vida.
Tenemos que ser agradecidos con la vida, la salud que tenemos no es un derecho adquirido al momento de nacer, es un privilegio que hay que cuidar.
Tenemos que ser agradecidos con la vida, la salud que tenemos no es un derecho adquirido al momento de nacer, es un privilegio que hay que cuidar.
Yo agradezco a Dios por esta extensión de la vida que me ha dado, por la alegría de poder hacer lo que tanto me gusta, cuidar de los enfermos. Agradezco porque sólo tengo que ingerir 18 medicamentos al día ¡prácticamente nada comparado con la vida que he disfrutado! También soy agradecido porque he tenido la oportunidad de ayudar a los demás y no la he desaprovechado, porque mi condición de médico me ha permitido hacer la diferencia en la vida de muchas personas.
Estoy inmensamente agradecido con mi hermano Alberto por haberme donado uno de sus riñones, a diario siento el compromiso que tengo con él, puesto que lo que este hombre hizo fue salvar mi vida, así que no puedo darme el lujo de desperdiciarla, tengo que comportarme con altura, debo rendir cuentas de mis actos, pues lo que me regaló no fue un viaje a Miami… ¡me regaló la vida! En esta nueva vida es donde aprendí a volar más alto, a mirar más lejos, a avanzar en interioridad y he llegado a constatar la fragilidad y también la fortaleza que hay en mí.
Cuando una persona vive con insuficiencia de algún órgano, tiene que alimentar diariamente los motivos profundos que la motiva para seguir viviendo; por eso, el único y gran motivo para que las personas donen sus órganos es la vida, ni más, ni menos.
La donación de órganos trasciende los límites artificiales de la raza, la religión y la nacionalidad que con tanta frecuencia nos imponemos unos a otros. La vida y el amor de un donante continúan dentro de cada receptor del órgano trasplantado. Sin embargo, el hecho de donar un órgano es una opción muy personal, que esta rodeada de creencias, actitudes, prejuicios, valores, etc. Es por eso que se necesita de una mayor información acerca de los beneficios y las desventajas que conllevan este tipo de actuaciones.
Dr. Douglas Villarroel Z.