¡Viva
la diferencia!
Publicado en El Deber y Revista Piedra Libre
Gabriela
Ichaso Elcuaz (*)
El Censo Bolivia 2012 es una
foto y una radiografía de quienes somos y cómo vivimos: foto porque sólo salen
los que están (aunque algún pariente esté ausente) y una radiografía porque
mostramos dónde vivimos, qué nos falta, cómo somos.
Debiera ser una responsabilidad
personal participar pero como la cultura ciudadana parece no funcionar si no se
nos obliga, la orden del Estado ha sido quedarse en casa a esperar que llegue
el empadronador (o empadronadora) y hasta el final de la jornada.
¿Para qué sirve el Censo?
Para todo. Antes de hablar de cualquier política pública o estudio de mercado,
de hacer análisis críticos de la realidad y de estudiarnos, es imprescindible
tener datos ciertos, información actual. Cualquier acción realizada sobre
proyecciones con datos de hace 10 años, son supuestos e inductores de error.
Con los datos del Censo, los
diferentes niveles de Gobierno podrán coordinar planes sociales de vivienda,
hoy en manos de especuladores de la tierra; coordinar la dotación de agua
potable, alcantarillado, cámaras sépticas y baños; cuantificar y planificar la
necesidad de generación de energía eléctrica y solar; la dotación de gas
domiciliario; establecer y planificar la eliminación del hacinamiento, una de
las causas mayores de violencia contra la infancia; intervenir en la educación
para la eliminación de basura y en la búsqueda de su destino final más
adecuado; conocer los medios de información y comunicación a través de los
cuales conocemos y nos contactamos; establecer políticas de transporte público,
según nuestro modo de movilizarnos, y de organizar el transporte privado;
transparentar nuestro acceso a la vivienda propia o arrendada.
La emigración es también un
tema fundamental. La última década la movilidad urbana y los movimientos
migratorios han sufrido éxodos y retornos aún desconocidos. Sabemos que
millones de bolivianos viven fuera del país pero no tenemos certeza cuántos ni
exactamente dónde están para pensar en políticas de atención a las familias
divididas por el alejamiento, condiciones para volver, destino de las remesas que
llegan al país ya con un volumen importantísimo en los ingresos nacionales.
Las personas con alguna
dificultad son un tema central en este Censo Bolivia 2012. Los avances en
ciencias sociales y neurobiológicas en el mundo nos han permitido conocer que
el número de personas con capacidades diferentes es abrumadoramente creciente:
ningún país puede continuar ciego a esa realidad y las políticas públicas en
todos los niveles de Gobierno debe integrar a estas mal llamadas minorías, lo
que exige un cambio en los diseños, estudios y sistemas “planos” dirigidos a
personas “comunes”, mal llamadas también, normales. Usar lentes, audífonos, tener dificultad para
subir y descender gradas o moverse con silla de ruedas, “burrito”, bastón;
olvidarse o desconcentrarse involuntariamente, hablar en diferentes idiomas,
con alguna dificultad o por señas, no oir, no ver, estar afectado por síndromes
de por vida o por enfermedades que disminuyen algunas capacidades, debe ser
visto desde el diseño y construcción de obras públicas y privadas, la educación
formal pública y privada, la venta de alimentos expresamente etiquetados, la
transformación del transporte público y demás servicios aptos para todos, etc.
La organización de la
familia, desde el punto de vista político, social y económico también es hora
de que sepamos cómo funciona. Quién es jefe o jefa de hogar y cuál es su relación
con el resto de los integrantes, a qué servicios de salud accede, de dónde
viene y qué idioma habla, dónde vive, qué y cuánto estudió, trabaja o no, en
qué se ocupa, estado civil, hijos nacidos, fallecidos y ausentes.
Es importante el Censo,
claro que sí. Y mucho más importante, que su interpretación genere las
correcciones de un sistema político, social y económico, muy cruel con quienes
no toma en cuenta.
(*) Directora de Idearia,
comunicación y educación pública. Twitter/gabitadelsur