Alfonso Cortez, fuera de la red del Facebook, está compartiendo este mensaje en las casillas electrónicas de correo:
Creo que vale la pena compartir el valiente canto a la vida que nos transmite, en todas las redes sociales:
Hoy 22 de febrero, mi amigo del alma y compadre, Douglas Villarroel, cumple 19 años de haber sido trasplantado de riñón.
El 15 de mayo de 1994, a ochenta días de su trasplante, cuando yo colaboraba con la revista Reflejos de la Semana, publicamos un desgarrador testimonio de Douglas que hoy considero imprescindible rescatar y difundir.
El artículo de Douglas es un canto a la vida, a la esperanza, a la alegría, a la felicidad y a poner en alto la ilimitada grandeza humana del donante:
“…si algo aprendí, fue que nuestra felicidad depende no de lo que nos sucede, sino de nuestra actitud frente a ello, y que a pesar de los muchos problemas, uno puede ser propagador de alegría”.
“…llegué a alcanzar un enriquecimiento interior luego de un lento proceso que comenzó con la aceptación de mi enfermedad; postura psicológica que me permitió dejar atrás la nulificante sensación de rebeldía”.
“…el donar un órgano es un acto de desprendimiento que significa una reafirmación ante Dios de un compromiso con la vida, es la muestra de amor más pura que he conocido en mi vida”.
El acto de amor que Alberto, su hermano, realizó hace 19 años, se convirtió en un renacimiento para Douglas, y una bendición para todos a quienes este amigo médico ha contagiado con su vida y alegría.
¡Hoy es un día para celebrar el amor!
