Es hora de no barrer bajo la alfombra ni de poner el grito al cielo diciendo que los hijos de uno no son y no tienen nada que ver, o de mirar con cara de menos mal que no me tocó a mí al otro padre o madre que nos narra un episodio de agresión entre estudiantes.
El acoso escolar es una realidad y nos toca a todos directamente. Lo que no le pasa a un hijo nuestro le está pasando al compañero de curso o a la amiga de escuela. Pasa aquí, en Santa Cruz de la Sierra, pasa en El Alto, pasa en todas las ciudades de Estados Unidos y pasa en Japón. 1 de cada 4 escolares de la población mundial estudiantil sufre bullying (intimidación) o acoso escolar y el drama tiene nombre: "epidemia silenciosa" debido a las sombras de encubrimiento, temor, resignación, discriminación y violencia que revisten el problema.
No es un problema de chicos, como muchos padres minimizan rápidamente. Los chicos repiten y profundizan entre sí las formas de discriminación que aprenden de los adultos.
Cuántas veces hemos escuchado o dicho frases como padres y madres de familia: Oye, no andés con esa cunumisinga... Y el gordito hijo de quién es? Si no juega fútbol, no lo invités... Qué pelau más mala traza... Qué camba alzada!.... Decite voj el collinga 'e porra...
Sólo en el Colegio al que asisten mis hijos y al que asistí toda la secundaria, a manera de ejemplos, han sucedido estas cosas:
De maestra a alumna adolescente: No escuchés esa música (rock) que te vas a volver lesbiana.
De maestro a alumna adolescente: Deberías hacerte ver con un psicólogo porque sos muy rara, como hippie, siempre tan callada y aparte de tus compañeros.
De alumna de 11 años (rubia, ojos celestes, adinerada) a sus compañeras: Yo con ésa no me junto. Déjenla por marginal.
De alumno de 11 años (practicante de artes marciales) a sus compañeros: Ese collita narigón tiene que pelear sí o sí, si no es un mariconcito.
De alumno de 17 años a alumno de 16 años: Oye, ya que tu hermano es un mariconcito que no se anima, vení vos a pelear. (Y le propinó una trompada mientras el alumno, de un curso inferior, conversaba con una compañera en la cafetería)
De alumnos de séptimo de primaria entre sí hasta último año de secundaria. Los que fuman, salen hasta altas horas de la noche cualquier noche de la semana y beben alcohol son los populares; los que hacen música u otra actividad, no salen a discotecas y no compran su ropa en tiendas de marca son los marginales. La "selección natural" se aplica en las reuniones extraescolares de compañeros de un mismo curso y alcanza también a las celebraciones de cumpleaños. Los "marginales" son parias porque "no tienen, ni hacen" lo que los "populares".
Desde primero de primaria: si sos gordo olvidate de tu nombre, nadie lo recuerda, sos "gordooooo" o "gordaaaaaaaaaa". Si usás lentes, olvidate: sos un "cuatro ojos" o candidato a ser calificado como ¿inferior?. Si no jugás fútbol, dejan de invitarte a cumpleaños, no pasás clases de deporte junto a los que sí juegan fútbol o como no sos parte de alguno de los equipos, estás de mirón a un lado.
Ustedes podrán contar infinidad de casos más. Los chicos no cuentan, en la mayoría de los casos, ni a los maestros (porque temen que la protección sea insuficiente, que la sanción no ponga fin al problema o que la venganza se produzca fuera del colegio y, en muchos casos, porque el acosado o la acosada consideran que sus maestros no resuelven conflictos en la clase con buenos resultados y no les confían suficiente autoridad como para atender sus casos particulares). Tampoco cuentan a los padres, temiendo la reacción de ellos que pudiera llevar la angustiosa situación a un estado peor de represalia o de venganza por parte del denunciado; en caso de sentirse acosados por maestros, también piden a los padres no hacer nada por temor a que la represalia se refleje en la nota.
Y en lugar de rasgarnos las vestiduras, aprendamos un poco más de qué se trata esto que no es un jueguito inocente sino el caldo de cultivo regado con gasolina, listo a explotar apenas se acerca un fosforito.
Les comparto una lectura que nos motive a la reflexión. Es una forma de empezar. Después seguimos viendo qué hacemos...
aunque no exista una escuela para ser madre, pienso que las vicisitudes de la vida son la que nos enseñan , que nunca ha sido facil y ahora lo es mucho menos, las circunstancias no ayudan, pero no hay excusas, es nuestro deber como madres alzar la mirada de nuestros hijos hacia adelante, conducirlos a una vida plena y ayudarles a forjar ese pensamiento donde prevalezca, el amor, la lealtad y el respeto hacia los demás."Es nuestra obligación y es nuestro privilegio como Madres"
ResponderEliminarMe parece exquisito lo que cuentas y cómo lo cuentas. Enhorabuena por el artículo.
ResponderEliminarAprovecho la ocasión para invitarte a "hurgar" y si te parece conveniente dar a conocer estas vergonzosas realidades que sufro con mi hija. Un abrazo, Gabriela
http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com/
http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com/
Muy bueno al artículo. En realidad estas situaciones de violencia y discrinación se han y se van a seguir dando toda la vida en todos los niveles sociales en todos los colegios y en todos los países, desarrollados y subdesarrollados. Creo que ante esta situación y realidad, no nos queda otro remedio que enseñar a nuestros hijos a afrontar estas situaciones y fortalecer su carácter para que les afecte lo menos posible. Con esto no quiero decir que nos crucemos de brazos y no tomemos cartas en el asunto, pero como parte de la formación que debemos dar a nuestros hijos y alumnos, es el enseñarles a afrontar este tipo de situaciones y l@s alumn@s que se divierten a costa de sus compañeros, darles castigos realmente ejemplarizadores y que sean de conocimiento de todo el colegio para que no les quede ganas de volver a cometer este tipo de acciones. Por otra parte, tomemos conciencia como padres, de que debemos cambiar de actitud y tratar y hablar con respeto de nuestros congéneres.No nos olvidemos que si bien pasan en elcolegio varias horas del día, hay cosas, como la educación, que sólo los padres podemos y tenemos la obligación de enseñar a nuestros hijos. Primero creo que es oportuno hacer un mea culpa y ver en que estamos fallando como padres.
ResponderEliminarAntes que nada, decirte que la forma en que escribes me parece muy acertada, sin apreciaciones subjetivas ni anticipadas.
ResponderEliminarCreo que el acoso puede empezar de una forma muy simple y en los primeros años de escolaridad, pues como todos sabemos los niños "son crueles sin darse cuenta", pero si esas actitudes -con el tiempo- son festejadas por los padres o son indiferentes de ellos, el tema va cambiando de color.
Al igual que muchos, tengo hijos pequeños en edad escolar, y bueno, como en todo cambio, en el nuevo colegio, ví con dolor el sufrimiento de ellos ante las "nuevas amistades".
Recordé que esa situación tan abrumante no había en mi época escolar, que a la nueva compañera le ofrecíamos hacer tareas juntas, o estudiar juntas, no hacíamos de ella (estaba en un colegio femenino)el centro del sarcasmo.
En fin, sabemos todos que los tiempos han cambiado, pero me pregunto cómo tienen qué cambiar? En mis ideales, considero que siempre para bien; pero veo que no siempre es así.
No me fue muy difícil darme cuenta lo poco equivocada que estaba en los consejos impartidos a mis hijos, respecto a la paciencia, respeto, cordialidad a los demás, por lo que, ahora ante la reincidencia de una situación como la vivida, recomiendo que: si los molestan, no se dejen; si les gritan, lo hagan más fuerte; etc." debo reconocer que no estoy del todo convencida con ello, pero lo cierto es que veo que los padres de hoy no crian a sus pequeños como nos criaron, sino de forma más relajada o por que poco tiempo que se está dedicando a ellos, se toman a la ligera valores que se están esfumando.
MN