martes, 30 de marzo de 2010

Sólo quedábamos Ud. y yo, Cardenal

Con la solicitud de arraigo por parte del MAS contra el Alcalde paceño Juan del Granado, a pocas horas de las elecciones municipales y la finalización de su gestión de 10 años (el último quinquenio aliado al partido que hoy lo acusa), la caza de brujas en Bolivia va llegando a su punto cúlmine.

Tras la aprobación de la Ley Anticorrupción, un menjunje de cruz de plata, ajos y agua bendita, incinerador de demonios, poseídos, vampiros y dráculas, y el empaquetado de los últimos cuatro exPresidentes como "sindicato de delincuentes", sálvese quien ande de rodillas, muera al grito de patria vencedora, vista de azul whipala o hable quechua, aymara y marche puño en alto.

En el país, sólo quedaban dos santos:  Cardenal Julio Terrazas y Tata Evo.  Ayer, sólo superada por la mundial confesión de homosexualidad del lindísimo Ricky Martin, la noticia de acusación a Cardenal de haber percibido "gastos reservados", escandalizó a todos.  Ahora, en Bolivia, sólo queda el Presidente y todos los demás somos terroristas, criminales y masistas, las nuevas clases sociales que ha impuesto Evo Morales y su Tribunal Inquisidor.

Los desvaríos de los "opositores" parlamentarios y futuros "elegidos" en gobernaciones y alcaldías, por aclarar, oscurecen el panorama.  No han faltado las voces hablando de la Santidad de la Iglesia Católica, de la afrenta al mundo católico y no sé que otras pajas, como si la pederastia -entre otros detalles- no estuviera hundiendo al Apostalado Romano.  ¡Maricones!  No hay otra forma de hacer frente a la dictadura y al fachismo, que volviendo a la razón o intentándolo.  Si el puente de Juan está mal hecho, hay que arreglarlo dentro de las cláusulas del contrato; si Cardenal o la Iglesia recibieron recursos de gastos reservados, digan carajo que los Presidentes estaban autorizados por las Leyes Financiales a echar mano de ese dinero, aunque no estuviéramos de acuerdo; si LaTorre no se involucró en un grupo irregular armado, salgan todos juntos a decirlo e impulsen una causa ante los órganos del Estado contra los grupos armados irregulares que sí vimos todos:  Ponchos Rojos y demás masas adoctrinadas que amenazaron e incluso marcharon sobre Santa Cruz, armados hasta los dientes, con inocentes muertos de por medio.  Pero es como pedirle mar a Chile:  son peras al olmo, parece nuevamente.

Los tiempos corren acelerados y no hay inventor que no se joda.  Al contestón de Patzi, le seguirán sus propios movimientos sociales fanatizados:  la bestia angurrienta, no satisfecha de haber acabado con los enemigos, adversarios y todo bicho que se le parezca, terminará engulléndose a sí misma, como en los dibujitos animados, empezando por su propia cabeza.

8 comentarios:

  1. La gran mayoría del entorno de Evo Morales , incluido el mismo, no tienen tradición, ni cultura democrática; sus luchas y reinvidicaciones nunca fueron por la reconquista de esos espacios, éstas, se centraron en la defensa gremial de la coca; a partir de este ese punto podemos converger que en su lógica no existe espacio y menos apego al sistema democrático y es en ese tránsito, que el desprestigio, la acusación falsa y la diatriba son prácticas que usan para deshacerse de sus potenciales adversarios.

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  2. Ante la impotencia de no saber gobernar estan en una caceria de brujas impresionante, tratando de sacar a todos de su camino, en que terminara esto! lo malo es que nadie se atreve a contradecir al Cardenal Evo y asi andamos bien gracias!

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  3. gabriela...q gobierno de porqueria

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  4. Hay que admitir una cosa: al gobierno este mecanismo de desmembramiento de todo lo que se le opone o se le pudiese oponer le está funcionando de mil maravillas. Los blanquitos, semi claritos o cualquiera que no se considere parte del Tawantinsuyo virtual del MAS, simplemente no forman parte de la opción de país. Como nadie hace nada, o nadie puede hacer nada, los pocos quejones quedamos en anécdota y Evo se constituye, cada vez más, en el rey-cardenal-mariscal-guía espiritual-jefe absoluto de los bolivianos.

    En qué quedará Bolivia? Quién sabe. En una semblanza pobre de la Venezuela de Chávez, quizá. Lo cierto es que este proceso no parece tener reversión posible, salvo que aparezcan algunos valientes decididos a enfrentarse y, ahí sí... qué quedará de Bolivia?

    Triste ver como un país diverso y multicultural (otrora nuestro gran orgullo)se convierte poco a poco en un monotema pseudo aymara.

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  5. Lo gracioso es que a nadie le extraña que en primer lugar un cardenal haya salido a hablar en una homilía sobre la propaganda electoral del gobierno...
    Cual ej puej al final el rol de la Iglesia?

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  6. El rol de la iglesia también es el de recapacitar a sus gobernantes cuando vé la cantidad de dinero que se gasta en propaganda electoral con dinero del mismo pueblo a quien mata de hambre y necesidad.

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  7. La tiranía que no se enfrenta en sus principios termina por convertirnos en victimas o tiranos, Un tirano también es aquel que calla...

    Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
    guardé silencio,
    porque yo no era comunista,

    Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
    guardé silencio,
    porque yo no era socialdemocrata

    Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
    no protesté,
    porque yo no era sindicalista,

    Cuando vinieron a buscar a los judíos,
    no protesté,
    porque yo no era judío,

    Cuando vinieron a buscarme,
    no había nadie más que pudiera protestar

    Martin Niemoeller

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  8. Dudo que ese rol esté escrito formalmente en alguna parte. Bolivia es un Estado laico, la iglesia no tiene porqué intervenir en política.
    Entrando en el mismo debate sucio, podríamos decir que la iglesia debería repartir sus riquezas (y vaya que las tiene) entre las almas necesitadas de Bolivia y de decenas de otros países, sólo así se ganaría la autoridad moral para hablar sobre gastos.

    Pero decir eso sería demasiado conceder.

    Basta con constatar que la intención de criticar al gobierno nace de la triste realidad de que lo único que resta como postura pública es oponerse (los opositistas digo, porque de opositores no tienen ya nada) y usar cualquier argumento, por insostenible que sea.

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